Como en un circo, es cruzar una cuerda atada en los aires, de extremo a extremo, subido en un monociclo. Comienzas la andada con esa ilusión de la primera vez, hasta que caes. Vuelves a subir por una escalera, peldaño a peldaño, y mientras tanto inventas la manera de recorrer algo más de cuerda que la vez anterior. De repente, te das cuenta de que sólo falta un metro para alcanzar el otro lado. Una pedalada, tal vez. La más dura. Aquí entra en juego la paciencia, la meticulosidad, y el valor. Sobre todo el valor. Si no crees que puedes llegar hasta el final, vuelves a caer. Y aquí dudas en si volver a empezar merece la pena o no. Muchas caídas ocasionan dolor, y también te cansas de sentirlo.
Sólo si, con el mismo cuidado que has conseguido llegar hasta donde estás, y aplicando ese mínimo de esperanza, llegas al otro lado, cruzas la dificultad, sentirás que puedes volver a hacerlo una vez más.
Para no seguir con lo abstracto y con que se sigan metiendo conmigo...algo más concreto!jajaja ME:)
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