Hace algún tiempo, recuerdo que tenía esa ilusión por escribir cualquier producto que mi inocente imaginación me proporcionara. Ahora, sin embargo, cada vez que intento obtener el resultado de la búsqueda, en mi interior, de sustancia propia, útil e inteligente sobre la cual escribir, lo único que siento es frustración. Frustación porque recuerdo que antes escribir me encantaba y hacerlo me hacía sentirme realmente bien. Frustación porque ahora me gustaría poder hacerlo, pero todo lo que vierto me parece basura.
No es que sienta menosprecio propio. Tal vez esa sensación se deba a que cada vez tengo mayor curiosidad por descubrir grandes genios del arte de la palabra. El hecho de encontrarme con algunos de ellos, y de quedar fascinada por sus obras, me hace exigirme a mí misma siempre más de lo que en el momento puedo plasmar.
Pero y, ¿entonces, qué debo hacer? Esperar. ''Quien algo quiere, algo le cuesta''. Cierto es y un hombre a quien tengo por sabio (en la medida en que lo es), me hizo verlo así. Realmente quiero poder llegar a escribir algún día, pero hacerlo sintiéndome satisfecha. No, no quedará para el recuerdo.
vaya mujer, no sabia yo que tú tenías blog!! gracias por tu comentario, aunque la verdad es que yo no aspiro a tanto... me conformo con no sentir los bloqueos creativos que tanto nos azotan a los que nos gusta escribir (me sentí muy identificada con tu entrada). Seguiré investigando por aquí a ver si lo que me encuentro me sigue gustando como lo único que he leído, estoy segura que sí. Te agrego a mi lista de blogs seguidos!!! Un abrazo muy grande
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